Perdido y hallado
Lucas 15 cuenta la historia de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido. Todas estas historias tienen algo en común: algo de valor se había perdido y luego fue hallado. Son la forma en que Jesús nos recuerda que, aunque nos hemos desviado de Dios y de su plan para nuestra vida, Él siempre nos perseguirá porque nos ama. Jesús es un Buen Pastor y no quiere que nadie se pierda o se separe de él.
Entonces Jesús les contó la siguiente historia: «Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre? Y, cuando la encuentre, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa. Cuando llegue, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”. De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron! – Lucas 15:3-7 (NTV)
¿Alguna vez te has sentido lejos de Dios? ¿Te gustaría estar cerca de Jesús y seguirle cada día?
Hoy puedes tomar una decisión muy especial: decirle a Jesús que quieres entregarle tu vida y seguirle siempre. Puedes hablar con Él en oración, con palabras sencillas como estas:
“Jesús, gracias porque me amas y me buscas cuando me alejo. Hoy quiero ser parte de tu rebaño. Perdóname por las veces que me he equivocado. Te entrego mi vida y quiero seguirte siempre. Amén.”
